Publicado en línea el Viernes 18 de marzo de 2016, por Sergio Arelovich

La recuperación de la práctica de la negociación paritaria y la creciente confianza adquirida en las luchas por el conjunto de los trabajadores después del 2001, debiera habernos permitido llegar a un piso de derechos que nos permita ir por más. El voto que le dio el triunfo popular a Macri cambió la situación y los riesgos de retroceso son muy altos. La revancha del capital contra los derechos alcanzados por los trabajadores no se hizo esperar. Las primeras medidas en el plano económico implicaron un regalo navideño para los exportadores del complejo oleaginoso, del complejo minero y otros, para los acreedores de la deuda pública interna y externa, para el sistema bancario, para los especuladores financieros, para las companías de seguros, para las grandes empresas locales y extranjeras, para los medios de comunicación más poderosos, para los propietarios de grandes extensiones de tierra, a los compradores de autos importados de alta gama, entre otros.

La inflación que ya venía acompañando a la vida de los argentinos, sufrió un brusco aceleramiento a partir de los anuncios pre electorales de los candidatos, fundamentalmente de quien ganó y después del 10 de diciembre como consecuencia de un conjunto de medidas que hicieron disparar los precios de todo o de casi todo. Se devaluó el peso respecto de las monedas extranjeras a partir del 17 de diciembre, se liberaron o desregularon un conjunto de precios desde los bienes de consumo masivo a las tasas de interés, desde los autos nuevos a las tarifas de electricidad, desde los peajes a los electrodomésticos, desde los precios cuidados a los precios creciendo en espiral. Todo aumentó y sigue aumentando. Entre octubre de 2015 y marzo de 2016, la inflación oficial medida por el instituto de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires dará un guarismo cercano al 30%. En consecuencia, todo aumento salarial que percibido en abril de 2016 no sea al menos de ese porcentaje tendrá un poder de compra inferior al de septiembre. Sin embargo, tampoco alcanza con 30% porque la inflación alta sigue y probablemente se prolongue con intensidad hasta el primer trimestre de 2017. Si a eso se le agrega el apagón estadístico anunciado por el nuevo titular del INDEC Jorge Todesca, el complicado escenario es a la vez una oportunidad para discutir el salario en serio.

La tradición construida por los trabajadores aceiteros en torno de la discusión salarial no se basa en porcentajes sino en conceptos. Las autoridades ministeriales, los empresarios, la prensa en general ha tenido como obsesión traducir a porcentajes los aumentos salariales demandados. Las necesidades de los trabajadores no tienen forma de porcentaje sino de bienes y servicios concretos que hacen posible la vida urbana a esta altura del siglo XXI. Por eso la reivindicación del derecho constitucional del Salario Mínimo, Vital y Móvil que aparece como un discurso repetitivo, es en verdad la pelea por el acceso a una vida digna reconocida por nuestra Constitución Nacional. ¿Qué necesita un trabajador o trabajadora para vivir dignamente hoy en Argentina? Las necesidades abarcan un conjunto de capítulos que podrían comprender -al menos- alimentación, vestimenta, vivienda, transporte y comunicaciones, educación, salud, esparcimiento, vacaciones, entre otros. Estos capítulos son ni más ni menos los que integran los relevamientos de precios que realizan los organismos de estadística y en función de los cuales miden sus variaciones mes a mes, esto es: la inflación de los precios al consumidor. Tales capítulos son los enunciados en la constitución nacional, artículo 14 bis y en la ley 20.744 de contrato de trabajo en su artículo 116. Las necesidades tienen entonces nombre y apellido: son el conjunto de bienes y servicios comprendidos en esos capítulos.

¿Las necesidades pueden ser cubiertas con bienes o servicios sustituibles entre ellos? Por supuesto. La sed es una necesidad que puede cubrirse con agua, con gaseosa, con cerveza, con jugo. El transporte es una necesidad pero los medios de transporte son diversos. Al modo de atender necesidades se los conoce con el nombre de satisfactores. Cada necesidad puede ser atendida con distinto tipo de satisfactores. El capitalismo como sistema necesita vender cada vez más y todo el tiempo inventa satisfactores para cubrir las necesidades de siempre. La publicidad ejerce un papel central en la orientación de la sociedad empujándola a atender las necesidades de siempre con satisfactores cambiantes. En determinados rubros el sistema capitalista necesita que ciertos bienes y servicios se conviertan en obsoletos y requieran su reposición en plazos breves, es el caso de los teléfonos celulares. Pero los trabajadores tienen pocas posibilidades de torcer la voluntad de los empresarios en esta cuestión, excepto que decidan boicotear la compra de determinados satisfactores y cubran sus necesidades con otros.

¿Cómo se determina cuánto debe medir un salario para cubrir las necesidades teniendo en cuenta los satisfactores realmente existentes en cada realidad urbana? Debería hacérselo a partir del conocimiento de la composición del consumo de cada hogar. Cada hogar y cada familia es un mundo. Sin embargo es posible construir ciertos estándares según los diferentes tipos de hogar, región de residencia y otros. Eso es lo que hacemos cada año para determinar el salario mínimo a demandar en la negociación salarial. Partimos de las necesidades. Al salario lo determina el conjunto de necesidades y no el mercado ni los índices de precios. Se trata de un concepto y no de porcentajes.

— 

Este artículo fue publicado en el número Nº 4 de El Trabajador Aceitero y Desmotador, periódico de la F.T.C.I.O.D y A.R.A.


[ Imprimir este artículo ] [ Enviar a un amigo ] [ Ir a la cabecera ]
 

 
 

   APPS

   ARGENTINA

   DEMOCRACIA

   DERECHOS HUMANOS

   DESARROLLO/GLOBALIZACIÓN

   DIÁLOGO NORTE-SUR

   ECOLOGÍA VS ECONOMÍA

   ENLACES - LINKS

   ESPAÑA

   EUROPA

   GUATEMALA

   HONDURAS

   MÉXICO

   OLVIDADOS POR LA HISTORIA

   PUEBLOS INDÍGENAS DE AMÉRICA

   SOLIDARIDAD

   TRIBUNA LIBRE

   VENEZUELA



LISTA DE CORREO


�Desea participar al enrequecimiento de esta p�gina?

�Quiere denunciar alguna situaci�n?

Env�enos su art�culo a esta direcci�n de correo electr�nico:

   webmaster@respublicae.org

[ Mapa del sitio ] [ Ir a la cabecera ]

 


 
En la misma sección

Leer otros artículos :
Canicoba acató el fallo de la Cámara y detona los planes de Triaca para el SOMU
Revista Etcétera nº57, Correspondencia de la guerra social
Zona liberada: apuñalan a colectivero en Lanús
¿Para qué sirven los sindicatos?
Llamado a la solidaridad: gobierno pro-empresa busca empresarios que lo correspondan
Desde que asumió Macri, la Argentina tomó deuda por 142.948 millones de dólares
La Comunidad Vuelta del Río ocupa pacíficamente Tribunal Federal de Esquel
Nora Cortiñas a Macri: “la historia no la borra nadie, ni con leyes, decretos o caprichos”
“Obviamente algo sucedió para que apareciese ahora este cuerpo en este lugar”
"Estamos pidiendo que se investigue todas las responsabilidades políticas"

EN LA RED :
Un monde de pauvreté
Cuanto peor, mejor: la torre de control ordena el despegue de los conflictos que vienen
Subte: Volvieron las medidas de fuerza por conflicto salarial
Guerra total: Triaca aplicó una multa de más de 800 millones al gremio de Moyano
Automotrices avanzan con suspensiones y retiros, por caída de ventas y exportaciones
Las mujeres en la villa abortamos y hablamos de aborto
Alerta y movilización en defensa del FONID
Repudio a la represión de la comunidad del Lof Lafken Winkul Mapu

[ Ir a la cabecera ]
 

Portada En breve Mapa del sitio Redacci�n


Respublicae.Org es un portal abierto que se nutre de los trabajos de muchos colaboradores ben�volos externos, de diferentes origen e ideolog�a. Por lo tanto, los administradores de este portal no se hacen responsables de las opiniones vertidas en los art�culos que aqu� se publican.
Copyright © RESPUBLICAE.ORG 2003-2007
Sitio web desarrollado con SPIP, un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Dise�o © Drop Zone City & Respublicae.Org