Publicado en línea el Viernes 25 de marzo de 2016, por Homero Ramírez*

Foto: Catalina González

¿Donde se fue el “golpe”? ¿Alguien lo vio?

Dicen, algunos “pata en el suelo”, “cara sucias”, que lo vieron caminando y
golpeando todavía en una calle de tierra impregnada de fluidos cloacales. Una
calle que zigzaguea entre casillas de chapa, cartón y techitos bajos donde azotan
los 60º de térmica, los grados de Ritter, las inundaciones y los aludes que
horrorizan en la tapa del diario. Allí los límites de la propiedad privada son
los remiendos de tejidos estirados, deshilachados por donde demuestran los perros
de costillas marcadas que así como no saben de naciones, tampoco entienden de
contratos sociales. Cada tanto una puerta abierta, filtrada por una cortina
atada al costado, deja asomar una carita espiando si hay espacio para el futuro.
¿Ya se fue “el golpe” o sigue ahí afuera?

Hay un mito que ronda el barrio, la villa, el cantegril, la favela, la callampa.
Dicen que esas calles caprichosas se hacen derechitas y humanas en la otra punta.
Dicen que podes averiguarlo, pero quizá en el camino te matan porque sos pibe,
porque sos mujer, porque sos puto, porque no hay que comer, porque no hay donde
escapar y te cruzaste el tejido. No importa mucho, porque dicen también que
en todo caso, por algo será. Los rumores llegan de quienes día tras día salen
a poner su fuerza de trabajo para construir el hábitat de “los otros”. Mientras
durante el resto del día con las fuerzas que quedan y los recursos que no hay,
construyen la ciudad y el mundo propio.

A lo largo de la geografía y la historia el patrón de ocupación de territorio
urbano, no es otra cosa que la lucha de clases. Es vivir en el borde, vivir
afuera, flotar en medio dejando el salario, haciendo de las mudanzas la trama
de la vida familiar. Dejando en los traslados el tiempo y el salario, porque
la localización se paga. El monopolio de la localización es la esencia misma
de la propiedad privada, la expresión más capitalista. Más escindida de la vida:
la apropiación privada de lo socialmente producido, contradicción sobre la que
se despliega la construcción de cualquier ciudad.

Sin embargo el capital y los capitalistas, no pueden materializar su utopía
de prescindir de la vida, aun en la época más virtualizada, siguen necesitando
subordinar la vida y el territorio. A través de un modelo criminal de concentración
de la propiedad, para socavarla, contaminarla, devastarla en lo extenso. Y para
saturarla, multiplicarla, hacinarla en lo intenso del mundo urbano. Mientras
que en grandes extensiones se concentra la propiedad de la tierra, en los conglomerados
se concentra la propiedad de la vida humana mercantilizando todo acto que implique
reproducirla. El precio no se paga por lo que se produce, sino por lo que se
“extrae” en un caso y por la “localización” en el otro. Mientras se extractiviza
la producción, se financieriza la economía y se inmobiliariza la vida urbana.

El Estado capitalista, garantiza y promueve una matriz productiva, económica,
social, y cultural específica. Se recorta la política habitacional, se disocia
la vivienda de la tierra. Porque la lógica de la localización no se trastoca,
la tierra es una mercancía más. Nada más ideológico que la frase el “Estado
no tiene tierra”. Decía Roque Dalton: para reconocer un burócrata, plantéale
un problema ideológico. Pues, noticia: la propiedad es una relación social.
Ergo, la afirmación implícita es: “este Estado no modificará las relaciones
sociales dominantes”.




Foto: Catalina González

Matriz conservadora, experiencias populares

En Nuestramérica, aún en un escenario continental de exacerbación de las contradicciones
de clase, con momentos vividos de ofensiva popular. La matriz productora de
hábitat ha sido un núcleo duro conservador. Recordemos que en América Latina,
7 de cada 10 habitantes viven en centros urbanos. Mientras que en Argentina
la proporción sube a 9 de cada 10. La disputa se da sobre la contradicción que
representa tamaña desproporción en un continente de inconmensurable condiciones
naturales, geográficas e históricas para construir un modelo de desarrollo no
mercantil, que supere la contradicción campo ciudad funcional a la matriz económica
mundial.

Estos años, en contexto de los FSM, del ALBA, de distintos ensayos de integración
de los Pueblos, profundizamos la construcción de la SeLViHP –Secretaria Latinoamericana
de la Vivienda y el Hábitat Popular, construcción de organización y solidaridad
internacionalista que llevamos adelante desde 1990. Allí caminamos juntos con
el Movimiento de Pobladoras y Pobladores de Venezuela que a fuerza de movilización
y organización pudieron instalarse como un actor importante de la Gran Misión
Vivienda (dominantemente de producción empresarial) desarrollando la producción
social autogestionaria, sin patrón y de propiedad colectiva. Hoy ante el cuadro
de ofensiva del capital internacional sobre la Revolución Bolivariana resistiendo
en la calle la embestida contra la propiedad colectiva y la Ley de Alquileres.
En Brasil también las organizaciones sociales lucharon y lograron una porción
del programa “Mi Casa, Mi Vida” de orientación inicial a la empresa privada,
desplegando la producción a escala y hoy profundizando el modelo de producción
y propiedad. Compartimos y construimos con el pueblo Chileno (hoy paradigma
de la producción empresaria subsidiada) el resurgir de la experiencia cooperativa
que fuese antecedente junto a la experiencia sueca para la política uruguaya,
que permitió con las 3 experiencias piloto que serían la semilla de la FUCVAM
(Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua) desarrollar
la normativa mas avanzada en términos de producción autogestionaria del continente
( Ley Nacional de Vivienda del Uruguay).

En Argentina, mientras tanto y sin ser ajenos al contexto regional, en los
años post 2001, nos debatimos entre crear una alternativa desde la crisis y
la historia del movimiento popular, o la reconstrucción de la institucionalidad
perdida. Articular una alternativa clasista o la reconstrucción de la burguesía
nacional y el capitalismo serio, nacional y más humano, características tan
antagónicas con el capitalismo, como su apropiación retórica de la lucha de
nuestros compañeros.

En estos años de mayor “presencia” del Estado. La “política pública” se convirtió
en un latiguillo para reacomodar las oxidadas estructuras. La concepción de
“hábitat” se incorporó discursivamente en una seria de nuevas Direcciones y
Agencias estatales, que no han garantizado, salvo contradictorias excepciones,
más que orientar la lógica de producción viviendista hacia la lógica empresarial
del lucro basado en las necesidades populares y la promoción de inversiones
en todos aquellos espacios urbanos que tengan una baja rentabilidad.

Esta “salida” al contexto de crisis, acentuó la diferenciación socio-espacial
ya existente en relación a determinados sectores de la ciudad maximizando la
renta diferencial que ofrece su localización centralizada y bajo el control
dominante y monopolizado de grandes empresas constructoras e inmobiliarias.
Profundizando la segregación, fragmentación y homogenización direccionada políticamente,
tendientes a desplazar la renta de vivienda por la renta especulativa y comercial,
transformando por un lado usos sociales históricamente construidos en determinados
barrios de la ciudad, y por otro, una gran concentración de la propiedad en
pocas manos cuya contracara se revela en el postulado de los movimientos sociales
de pobladores de toda nuestra región: “Mucha gente sin casa y muchas casas sin
gente”.




Imagen de SL24

Derrame de desigualdad

En nuestra provincia según datos censales (2010) 3.200.376 habitantes, 1.147.270
hogares (2010) - 309.567 familias tienen problemas habitacionales. En la ciudad
de Santa Fe, el 45 % de los hogares alquila u ocupa una vivienda, y un 30% no
es propietaria (ocupación o préstamo). El déficit habitacional se aproxima a
las 24.000 familias y se registran “oficialmente” en la ciudad 40 asentamientos
informales en el que habitan unos 70.000 habitantes. La inundación del 2003
en Santa Fe reveló que de la población afectada (139.886 habitantes – 37.85%),
89.818 habitantes vivían en el sector oeste de la ciudad, sector coincidente
con el territorio de mayor índice de vulnerabilidad social. El informe de CEPAL
– ONU (2003) planteaba que sobre el total de viviendas afectadas por la inundación
en la ciudad, “17.000 viviendas debían ser reubicadas porque fueron destruidas
o afectadas seriamente”. En dicho sector, también se localizan la mayoría de
los planes habitacionales estatales FONAVI (Fondo Nacional de Vivienda) construidos
en la década del ‘70 y ‘90. El propio secretario de planeamiento urbano de la
municipalidad de la capital provincial argumentaba 2 años después de las fatídicas
inundaciones del 2003 (aun sin responsables) la “falta de planificación” poniendo
de relevancia la necesidad de concretar un plan urbano, y particularizando en
la construcción de normativas que “regulen la explotación del suelo urbano”:
“mejorar las condiciones normativas en sectores de valor estratégico, orientando
la inversión inmobiliaria hacia dichos sectores”.

Durante el periodo 2001-2010 se han creado artificialmente 108has. en la ciudad
de Santa Fe, concentrada mayormente en PH, y en unidades de una sola habitación.
El 4% de los que pagan la TGI (Tasa General Inmobiliaria) concentra el 20% de
la propiedad, teniendo casos en que personas individuales concentran más de
300 inmuebles en su propiedad, y el caso más significativo lo revela una empresa
de que tiene a su nombre 663 inmuebles. A su vez aproximadamente el 20% de las
viviendas en la ciudad están desocupadas .Dicha situación local, es concomitante
a lo que revelan otros datos a nivel provincial. En términos de los sectores
de la “producción” expresa el PBG Provincia de Santa Fe presenta como actividad
que “produce mayor riqueza”, a los “servicios inmobiliarios”, y donde el rubro
de la construcción, como sector que menos aporta el PBG, precisamente sector
directamente involucrado en el proceso de producción de estos bienes, a través
del trabajo.

En este escenario los movimientos sociales disputamos la construcción de nuevas
institucionalidades en las que la participación popular es central para enfrentar
sus principales desafíos: un espacio donde habitar y producir hábitat. Estas
nuevas institucionalidades conviven con un contexto de crisis global en el que
los debates sobre el modelo productivo, el tipo de desarrollo y la cuestión
ambiental se amplifican de manera creciente. Las estrategias que se despliegan
tienen que ver con la producción social del Hábitat y un conjunto de modalidades
de autoproducción impulsadas históricamente por los sectores populares, esto
como consecuencia de la persistente brecha entre las características y alcances
de la producción capitalista de la vivienda y la demanda social de vivienda
y hábitat. (Rodriguez&Procupez, 1998).

En ese escenario la Producción Social Autogestionaria de Hábitat de propiedad
colectiva, es la disputa por un Estado que transfiera recursos y se transforme
en función de las necesidades del pueblo organizado, y no de la burocracia empresarial.
La producción cooperativa sin patrón de bienes de uso y no de mercancía. Y fundamentalmente
el transito contradictorio hacia una cultura antiasistencial, anticapitalista,
antimperialista y antipatriarcal.

El desafío histórico es asumir la disputa concreta de los medios de producción,
y la transformación del Estado. Asumirnos organizativamente fuera del juego
de la oferta y la demanda, entendiendo la problemática habitacional no como
un defasaje coyuntural dentro del cual exigir cupos dentro de la lógica de producción
capitalista, sino como un problema estructural de la sociedad de clases. Que
no tiene resolución en la misma. sino sólo en la sociedad nueva que tenemos
que parir.

Desde este recorrido nos volvemos a preguntar: ¿Dónde se fue el golpe?
Alguien lo vió?


Este 24 y todos los días, la única marcha que tiene sentido estratégico, es
la marcha de la humanidad, la marcha de la lucha de clases. Y las opciones son
las mismas, Socialismo o muerte. El espacio deshumanizado del capital que mastica
vida y escupe cosas, o una ciudad y un territorio libre donde florezcan las
casas y la flores. El mundo que describía el comandante Tomás Borge, donde nuestra
venganza personal "será el derecho de tus hijos a la escuela y a las flores".




*Homero Ramírez, Secretario de Formación de la CTA Santa Fe (ciudad)
y Secretario General de la Federación de Coopertativas Autogestionarias MOI.
Especial para CTA Rosario.

ps:

I) La SeLViPH Secretaria Latinoamericana de Vivienda y Hábitat Popular es
una red de organizaciones productoras de Hábitat que se fundó en septiembre
de 1990 y la integran organizaciones de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador,
Venezuela y Uruguay.

II) “Hábitat popular, políticas públicas y reconfiguración territorial en
una ciudad intermedia vulnerable a inundaciones.” Coniglio, Dutruel, Ramírez,
Rodríguez, 2015.


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